Importar un producto del exterior puede parecer simple: ver un precio de alguna web reconocida y hacer cuentas rápidas. Pero la realidad es que el costo final hasta tener la mercadería en tu depósito en Argentina incluye muchos más factores que, si no se contemplan, pueden transformar una buena oportunidad en una inversión fallida.
1. Precio de fábrica (FOB o EXW)
El punto de partida es el costo que te ofrece el proveedor en origen. Este precio varía según el volumen, los mínimos de compra (MOQ) y el tipo de negociación. Importante: no siempre incluye embalaje adecuado, costos de despacho en origen, ni el costo por customizar el producto en cuestión. Cualquier modificación puede volver alterar el precio de venta, y por consecuencia, los costos derivados de la operativa.
2. Flete y seguro internacional
Dependiendo del producto y la urgencia, podés optar por transporte marítimo (más económico, pero lento) o aéreo (rápido, pero más costoso). Para proteger tu inversión, muchas veces se contrata un seguro internacional que cubre pérdidas o daños en el transporte. También hay costos portuarios y de manipulación que suelen pasarse por alto. Es muy importante atender si estos costos se encuentran incluidos o no en el precio ofrecido por nuestro proveedor, y en caso contrario, cotizar distintas opciones. El costo de ambos conceptos impacta de manera directa en los impuestos que se aplican en destino.
3. Derechos e impuestos de importación
Al llegar a Argentina, tu carga podría tributar:
- Derechos de importación (según la posición arancelaria y los acuerdos entre países en cuestión).
- IVA e impuestos internos aplicables.
- Tasas de estadística y otros cargos menores.
Cada producto tiene una carga tributaria diferente, y este punto suele ser el que más impacta en el costo final.
4. Gastos locales y logística interna
Incluye los honorarios del despachante de aduana, almacenaje en puerto o aeropuerto, transporte local hasta tu depósito y posibles gastos bancarios por pagos internacionales.
5. Costo financiero y tiempo
El tiempo que lleva desde que se paga la producción hasta que el producto llega a tu empresa también es un costo: capital inmovilizado, financiamiento, cambios en el tipo de cambio o incluso variaciones de demanda.
Conclusión:
Calcular el costo real de importar no se trata solo de sumar precios, sino de contemplar todo el recorrido logístico, impositivo y financiero.
En nuestra empresa ayudamos a emprendedores y pymes a proyectar con precisión la inversión total antes de dar el primer paso. De esta manera, evitarás sorpresas y podés concentrarte en lo más importante: hacer crecer tu negocio. Si queres saber más contactanos.